Paraísos perdidos en el norte de España…
¡Hola amigos! Hoy voy a contaros qué ver en la Ría de Vigo. Muchas veces pensamos que hay que irse muy lejos para encontrar esos lugares paradisíacos que salen en el cine o la televisión, pero no es así: a la vuelta de la esquina tenemos lugares espectaculares que nos dejarán con la boca abierta una y otra vez.
A lo largo de esta guía recorreremos Vigo y su ría durante una semana, aprovechando el tiempo al máximo y disfrutando de este rinconcito de Galicia tan maravilloso. ¡Comenzamos!
Cómo organizar una ruta de una semana por la Ría de Vigo
Vigo será nuestra base principal. Para los dos primeros días no necesitamos coche, pero sí resulta muy cómodo para explorar Baiona, O Morrazo, Santa Trega y la costa portuguesa. Las excursiones a Cíes y Ons dependen del mar, las plazas disponibles y la temporada, así que dejad cierto margen para intercambiar jornadas si la meteorología se complica.
Qué reservar antes de viajar a Cíes y Ons
En temporada alta, la visita a Cíes y Ons requiere autorización previa. Consultad el procedimiento en la web oficial del Parque Nacional y comprad después el transporte con una naviera autorizada. Si vais en embarcación propia, también son necesarios los permisos correspondientes de navegación y fondeo.

Días 1 y 2: qué ver en Vigo y sus mejores miradores
Esta ruta comenzará, como no podía ser de otra manera, en Vigo. La ciudad se ha transformado mucho: de su carácter industrial y portuario ha pasado a ser una ciudad moderna, llena de vida y capaz de sacar partido a su gastronomía y a sus recursos naturales.
Playa de Samil, Casco Vello y paseo marítimo
Samil es la playa de Vigo: arena clara, orientación a poniente y las Cíes como telón de fondo. La información turística oficial la presenta como la playa familiar más conocida de la ciudad. Después, nos vamos al Casco Vello, O Berbés y la zona de vinos para probar ostras, pescado, lacón con grelos y, si todavía quedan fuerzas, licor café o aguardiente de hierbas. A mí esta zona me recuerda un poco a Oporto.

En García Barbón, Policarpo Sanz y Urzáiz se concentran algunos de los mejores ejemplos del Vigo modernista y ecléctico: la zona «de pasta» de la ciudad. Desde Montero Ríos y el Náutico veremos la actividad marítima y los puntos de salida hacia Cíes y Cangas.

Monte do Castro, Bouzas y mirador de Fragoselo
Subiremos al Monte do Castro para comprender la ciudad, el puerto y la ría desde arriba. Tanto miradouro parece que estamos en Lisboa… Después podéis caminar desde el centro hacia Bouzas por Beiramar, atravesando buena parte del frente portuario.
El mirador de Fragoselo regala una panorámica enorme de Vigo, Cíes y buena parte de las Rías Baixas. La formación rocosa con forma de sofá es uno de esos lugares en los que apetece sentarse y quedarse mirando: ¡una pasada!

Día 3: cómo visitar las Islas Cíes y la Playa de Rodas
Hoy llega uno de los platos fuertes: ¡nos vamos a las Islas Cíes! Monteagudo y O Faro están unidas por Rodas y una escollera, mientras San Martiño queda separada. La playa de Rodas alcanzó fama internacional cuando The Guardian la destacó entre las mejores del mundo.

Una vez allí, podéis combinar playa y senderismo. La ruta al Faro de Cíes ofrece una de las vistas más impresionantes de la ría; al girarnos hacia el Atlántico aparecen acantilados y formaciones rocosas completamente diferentes. Para comer hay establecimientos, aunque llevar algo preparado permite organizar el día con más libertad.

Una opción romántica es dormir en el camping. El silencio y las estrellas son incomparables; reservad con tiempo porque las plazas son limitadas y el propio camping tramita la autorización administrativa necesaria.
Día 4: A Guarda, Santa Trega, Afife y Viana do Castelo
Hoy bajamos hacia la desembocadura del Miño. Desde el Monte de Santa Trega se entiende perfectamente la frontera natural entre Galicia y Portugal, además de descubrir el poblado castreño y unas vistas que producen esa sensación de «rey del mundo».

Si el servicio marítimo entre A Guarda y Caminha está operativo en las fechas del viaje, cruzar el Miño resulta mucho más divertido que hacerlo por carretera; comprobadlo antes de organizar la jornada. En Portugal continuamos hasta Afife y Viana do Castelo para disfrutar de sus playas y, por supuesto, de un buen bacalao.
Nosotros llegamos a pasar una noche junto a una playa portuguesa y fue increíble, pero actualmente la acampada libre no debe darse por permitida: utilizad siempre campings o áreas expresamente autorizadas.

Si coincidís con la Tamborada de agosto, preparaos: tambores, fiesta y vino hasta por las orejas… no tengo palabras, hay que vivirlo. De regreso podéis parar en Rocamar para daros un homenaje de marisco, comprobando antes horarios y reserva.

Día 5: qué ver en la Isla de Ons y la Playa de Melide
Ayer coche y hoy barco. Ons nos pareció todavía más virgen y natural que Cíes, aunque alguna vez me recibió con una niebla que no dejaba ver casi nada. Combinad un baño en Melide con una ruta a pie y pedid información actualizada en el punto de As Dornas.

En Casa Acuña probamos una paella de marisco y un pulpo de receta propia que estaba buenísimo. En el barco estad atentos al agua: es habitual encontrar arroaces, esos delfines grandotes y menos saltarines que aparecen en la ría.

Día 6: playas de O Morrazo, Ría de Aldán y Cabo Home
Empezamos junto al Puente de Rande y la Ensenada de San Simón. Después continuamos hacia las playas de Barra y Nerga; os costará decidir cuál os gusta más. Barra cuenta con tradición nudista, algo que conviene saber antes de elegir dónde instalarse.

La tarde continúa en la Ría de Aldán y termina en Cabo Home, donde la tierra se enfrenta al océano y las Cíes parecen estar al alcance de la mano. Es uno de esos lugares en los que perder las horas sin mirar el reloj.

Día 7: Baiona, Playa América, Monte Ferro y Patos
No se concibe una guía de la Ría de Vigo sin hablar de Baiona. Empezaremos en Playa América y después rodearemos por el exterior la fortaleza de Monterreal, donde se encuentra el Parador. El paseo combina mar, pequeñas playas y vistas preciosas.

Tras comer entre las calles peatonales de Baiona, subimos a Monte Ferro. El pinar y las vistas hacia Cíes me parecieron increíbles. Si preferís terminar directamente en la arena, la Playa de Patos ofrece una puesta de sol espectacular; cerca está Pénjamo, uno de los bares clásicos de la zona.

La última noche toca disfrutar del ambiente de Baiona. Para cenar nos gustó especialmente la Estación Marítima por su ubicación junto al mar. Y así termina una semana que confirma que tenemos paraísos increíbles a la vuelta de la esquina.
Actividades de aventura en la Ría de Vigo
Los que seguís el blog sabéis que me encanta cualquier deporte de aventura. Si sois varios, alquilar un barco o velero permite llegar a rincones que desde tierra son imposibles. Recordad que navegar y fondear dentro del Parque Nacional exige autorización.
También podéis bucear en Cíes o dentro de la ría. Sí, el agua está fría, pero para eso están los neoprenos gordos y la valentía. La visibilidad cambia mucho, aunque las bateas, cuevas y fondos marinos hacen que merezca la pena. Ahora sí, amig@s: un abrazo y ¡a continuar viajando!






