El país perfecto…
Hoy vamos a hablar de un país muy especial para mí. Costa Rica era el lugar favorito de Pepe, mi padre, un gran viajero y mejor persona, al que va dedicada esta página web: mi pequeño homenaje al mejor papá.

¿Por qué todo el mundo vuelve encantado? Para mí hay tres razones: personas increíbles, biodiversidad máxima y paisajes sobrecogedores. Esta es nuestra ruta de 25 días, contada como la vivimos y actualizada para que podáis organizarla hoy. ¿Preparados? ¡Pura vida!
Cómo organizar un viaje a Costa Rica de 25 días
Las distancias engañan: una carretera corta puede requerir bastante tiempo. El autobús permite viajar con presupuesto ajustado, los colectivos ahorran horas en algunos enlaces y un coche da libertad, pero un 4×4 no es obligatorio para todo el país. Elegidlo según la ruta, la época y el estado de los accesos.

Qué llevar y cómo moverse por Costa Rica
Llevad adaptador tipo A/B, protección contra lluvia, calzado cerrado, efectivo para áreas remotas y una SIM o eSIM. Las pulperías no venden pulpo: son pequeños ultramarinos donde encontraréis casi de todo. Y sí, los colones siguen pareciendo billetes de Monopoly 🙂
El clima cambia mucho entre el Caribe, el Pacífico y las montañas. Consultad la información climática oficial de Costa Rica y dejad margen para lluvia y carreteras lentas.
Días 1 a 3: qué ver en Puerto Viejo y Cahuita
Llegamos al Caribe y nos instalamos en Puerto Viejo, un pueblo pequeño con ambiente rastafari, artesanía, bares y música. Si entráis desde Panamá, el paso fronterizo de Sixaola conserva ese punto aventurero que a mí siempre me ha gustado.

El pueblo se recorre caminando y enseguida aparecen sus calles más animadas, pequeños puestos y ese carácter caribeño tan especial.

Ruta en bicicleta de Puerto Viejo a Manzanillo
La mejor forma de descubrir esta costa es pedalear hacia Manzanillo, parando en Cocles, Playa Chiquita y Punta Uva. Playa Chiquita fue mi favorita: la entrada discreta desde la carretera y el sendero hasta la arena forman parte de su encanto.

Lo mejor de esta jornada es ir deteniéndose sin prisa en cada acceso que llame la atención.

Cómo visitar el Parque Nacional Cahuita
En Cahuita, la selva y el mar se mezclan durante un sendero llano y precioso. No doy por válidos los antiguos precios ni frecuencias de autobús: comprobad el acceso, el horario y las condiciones actuales antes de ir.

El paisaje cambia constantemente entre vegetación, senderos y pequeñas playas en las que apetece detenerse.

Días 4 a 6: qué hacer en La Fortuna y el volcán Arenal
La Fortuna es una base tranquila para cascadas, termas y aventura. En nuestro viaje subimos al Cerro Chato y nos bañamos en su cráter; es uno de mis grandes recuerdos, pero hoy el acceso a los conos de Cerro Chato y Arenal está prohibido. Conservamos la experiencia sin recomendar repetir una ruta cerrada.

Aquel trekking fue exigente y nos regaló una perspectiva magnífica del Arenal cuando las nubes dieron un respiro.

Después continuamos entre bosque, cascadas y termas naturales: una jornada de las que se recuerdan durante años.

Como alternativa actual, recorred únicamente senderos autorizados del Parque Nacional Volcán Arenal, visitad la catarata de La Fortuna o elegid puentes colgantes, tirolinas y termas. El segundo día podéis descansar en el río Fortuna o hacer una excursión a Río Celeste, reservando la entrada oficial cuando corresponda.
Días 7 a 12: playas de Guanacaste y península de Nicoya
Días 7 y 8: Tamarindo y Playa Grande
Tamarindo es una base turística, pero sus playas y puestas de sol son magníficas. Para llegar a Playa Grande hay que cruzar el estuario en barca: no lo hagáis nadando como hice yo, porque después me explicaron que había cocodrilos. La anécdota queda; la recomendación actual es muy clara.

Al caer la tarde, Guanacaste ofrece algunas de las puestas de sol más bonitas de toda la ruta.

Días 9 y 10: Ostional y San Juanillo
Ostional es famoso por las arribadas de tortugas. Solo deben observarse mediante accesos y normas autorizadas, sin flashes ni contacto. San Juanillo, en cambio, es una parada de playa y calma, con una costa preciosa para bajar el ritmo.

Después de una experiencia tan especial con la fauna, San Juanillo cambia por completo el ritmo del día.

Días 11 y 12: Guiones, Nosara y Sámara
Guiones y Nosara combinan surf, naturaleza y ambiente relajado. Sámara resulta más accesible y familiar. Las carreteras de Nicoya pueden cambiar muchísimo entre estación seca y lluviosa: no calculéis la jornada solo por kilómetros.

En esta parte del viaje el trayecto importa tanto como el destino: hay rincones en los que parar continuamente.

Sámara me encantó por su tamaño, su gente y una playa más resguardada donde resulta fácil iniciarse en el surf.

Seguimos hacia el sur disfrutando de paisajes rurales y carreteras que forman parte de la aventura.

Días 13 a 16: Santa Teresa, Malpaís y Montezuma
Santa Teresa conserva ese ambiente surfero que tanto nos gustó, aunque hoy está mucho más desarrollada. En nuestro viaje seguimos una carretera costera muy rural y hasta cruzamos ríos con el 4×4; hoy no lo haría sin comprobar antes el caudal, el seguro y una alternativa segura.

Malpaís mantiene su relación con el mar y los pescadores. En Montezuma, el sendero de las cascadas requiere calzado con agarre: las rocas resbalan y no merece la pena arriesgar por un salto.

El día 16 lo dedicamos al road trip de regreso hacia Nosara. Con estos paisajes conducir da gusto, pero hacedlo con luz y sin prisas.
Días 17 y 18: qué hacer en Monteverde
El cambio es espectacular: dejamos la playa y aparecemos en un entorno fresco de bosque nuboso. Monteverde es pequeño, pero ofrece senderos, puentes colgantes, tirolinas y actividades de adrenalina. A nosotros casi se nos salió el corazón con el salto tipo Tarzán.
Días 19 y 20: cómo visitar Manuel Antonio
Quepos es el núcleo principal; Manuel Antonio ocupa la carretera hacia el parque y la zona de playa queda junto al acceso. El primer día disfrutamos de la costa y el segundo entramos al parque, donde vimos monos, perezosos y mapaches.

Dentro del parque se combinan senderos, miradores y playas, así que merece la pena reservar varias horas y caminar sin prisas.

Las entradas para Manuel Antonio se compran en el sistema oficial del SINAC. Reservad antes, llevad identificación y comprobad horario y normas en la página oficial del parque.
Días 21 y 22: Uvita y el Parque Nacional Marino Ballena
Uvita merece la parada por su famosa Cola de Ballena, visible según la marea. Es una zona para surfear, pasear y contemplar el Pacífico. Revisad las mareas antes de entrar y no contéis con que la playa esté siempre accesible de la misma manera.
Días 23 a 25: Bahía Drake y Parque Nacional Corcovado
Terminamos en el lugar más remoto de la ruta. Desde Sierpe, el barco atraviesa el río y sale al océano camino de Bahía Drake: el trayecto ya es una pasada. Aquí la sensación de estar rodeado de naturaleza es difícil de superar.

Corcovado cuenta con varios sectores; no existe un “Parque Tortuguero” dentro de Drake, como decía el texto antiguo. Desde Bahía Drake podéis visitar San Pedrillo o Sirena, y también la Reserva Biológica Isla del Caño. Organizadlo con guía registrado y reserva previa mediante la información oficial de Corcovado.
También podéis recorrer el sendero costero desde Bahía Drake y descubrir playas sin necesidad de excursión. Y hasta aquí llega nuestro viaje: pequeño en tamaño, enorme en lugares y todavía más grande en calidad humana.
Estaba claro que por algo Costa Rica era el país favorito de mi padre… este hombre siempre ha sabido elegir bien.





