Puestas de sol con un sabor especial…
Nos vamos a disfrutar de un fin de semana largo por dos ciudades clave de Marruecos. No sé si ya lo teníais en mente, pero es increíble la cantidad de lugares que ver en Rabat y Casablanca. Utilizaremos Rabat como base y dedicaremos una jornada completa a Casablanca, conectadas cómodamente en tren.
Cómo organizar un viaje a Rabat y Casablanca
Dónde alojarse para recorrer Rabat
Nuestra base será Rabat. Buscaría alojamiento entre Hassan, la Medina y Rabat Ville: estaremos cerca de la avenida Mohammed V, podremos caminar hasta muchos lugares y tendremos la estación a mano para ir a Casablanca.
Cómo viajar entre Rabat y Casablanca en tren
El tren continúa siendo la opción más práctica. Comprobad horarios y comprad los billetes en la web oficial de ONCF. Revisad bien la estación elegida: Rabat Ville es muy céntrica y en Casablanca puede convenir Casa Port según el itinerario.

Qué documentación, dinero y conexión conviene preparar
Los viajeros españoles necesitan pasaporte en vigor y deben comprobar los requisitos oficiales antes de salir. La moneda es el dirham marroquí. Llevad algo de efectivo para medinas, taxis y pequeños comercios, pero utilizad cajeros fiables y preguntad siempre el precio antes de aceptar un servicio. Para internet, una SIM o eSIM resulta muy práctica.
Cómo utilizar los taxis en Rabat y Casablanca
En el aeropuerto y las estaciones puede haber tarifas o mostradores oficiales. Confirmad el precio o pedid taxímetro antes de subir. Llevar la dirección guardada en francés y árabe continúa siendo una gran idea; también ayuda tener cerca un monumento conocido.
Día de llegada: Medina de Rabat y avenida Mohammed V
¡Bienvenid@s a Rabat! Después de instalarnos aprovecharemos las últimas horas del día. Empezaremos por la parte principal de la Medina, sin querer recorrer todas sus callejuelas de golpe.

Después caminaremos hacia la zona moderna por la avenida Mohammed V, eje de la ciudad con edificios públicos, tiendas y restaurantes. La estación Rabat Ville queda integrada en este recorrido y sus alrededores son prácticos para cenar sin complicarnos la primera noche.
Día 2: Torre Hassan, Oudayas y atardecer en Rabat
Desayunamos bien porque hoy toca una buena pateada. Empezamos en la Torre Hassan y el Mausoleo de Mohammed V. No debe confundirse con la Mezquita Hassan II de Casablanca: son lugares diferentes. El conjunto de Rabat combina la torre inacabada, las columnas de la antigua mezquita y el mausoleo real.

Desde allí bajaremos hacia la ribera del río Bouregreg. Caminando hacia la desembocadura veremos las barcas, Salé en la orilla contraria y escenas cotidianas que formaron parte de nuestro viaje.

Qué ver en la Kasbah de los Oudayas
Entraremos en la Kasbah de los Oudayas, un barrio precioso de casas blancas y azules. Lo mejor es recorrer sus callejuelas a vuestro ritmo, respetando las viviendas y evitando aceptar guías no solicitados si no los necesitáis.

Al salir continuamos hacia la playa de Rabat, con la ciudadela amurallada a la espalda. El cementerio As-Shouhada ocupa una posición espectacular frente al Atlántico.

Dónde ver el atardecer en Rabat
En el espigón y la zona de la playa contemplé una de las puestas de sol más bonitas de mi vida. Es un lugar especial, aunque conviene mantenerse alejado del borde cuando el mar esté fuerte. Después cruzaremos la Medina mientras los comerciantes empiezan a recoger.

Para cenar podemos buscar cocina marroquí tradicional en el centro. El antiguo consejo sobre un restaurante concreto puede quedar desactualizado, por lo que comprobad horarios y opiniones recientes antes de ir.
Día 3: qué ver en Casablanca en una excursión desde Rabat
Hoy madrugamos y vamos directos a la estación. En aproximadamente una hora llegaremos a Casablanca, una ciudad de contrastes: grandes avenidas, edificios modernos, barrios populares, Medina y Atlántico.
Si llegamos a Casa Port, podremos empezar por la Medina antigua o caminar hacia la costa. No compararía literalmente Casablanca con Dubái o Miami, pero sí conserva esa mezcla de gran metrópoli, paseo marítimo y vida marroquí.
Cómo visitar la Mezquita Hassan II
La Mezquita Hassan II es el gran imprescindible. Su ubicación sobre el Atlántico y su enorme explanada son espectaculares. Los visitantes no musulmanes acceden al interior mediante visitas guiadas en horarios concretos; revisad sesiones y tarifas en la web oficial de la Fundación de la Mezquita Hassan II. Vestid con respeto y llegad con margen.

El paseo marítimo ofrece una vista magnífica, pero mucho cuidado con las olas: el agua golpea con fuerza el espigón y es fácil acabar empapado.
Qué ver en Ain Diab, La Corniche y el centro moderno
Después podemos tomar un taxi hasta Ain Diab y La Corniche, la zona costera con playas, restaurantes y terrazas. No todas las áreas funcionan como playa pública y el baño depende del estado del mar.

Tras comer iremos hacia Maârif, las torres del Twin Center y el antiguo Sagrado Corazón. Desde allí regresaremos hacia la Medina antigua y Casa Port.

Cómo recorrer la Medina de Casablanca con seguridad
La Medina es intensa, variada y algo caótica. Vigilad bolsos y móviles en los lugares concurridos. Yo tuve que salir corriendo para recuperar el mío después de una distracción; por suerte quedó en una anécdota, pero es mejor llevar las pertenencias bien guardadas.

Tomaremos el tren de vuelta y cenaremos otra vez en Rabat. ¡Día intenso y muy completo!
Día 4: Chellah, Salé y el puerto deportivo de Rabat
Antes del vuelo visitaremos Chellah. En nuestro viaje lo vivimos como un conjunto de ruinas tranquilo, pero actualmente el recinto está rehabilitado y ofrece un recorrido histórico y arqueológico mucho más completo. Consultad horarios y entradas en la web oficial de Chellah.
Después podemos cruzar a Salé, recorrer su Medina y acercarnos a la Marina Bouregreg. Es una zona perfecta para descansar junto al río antes de regresar a Rabat.
Terminaremos con una última vuelta por la Medina de Rabat. Estos lugares son los que más caracterizan a las ciudades marroquíes y siempre esconden algún rincón pendiente.
Volvemos a nuestra realidad, muy distinta en algunos aspectos de la que hemos vivido. Solo queda dar las gracias a Rabat y Casablanca por abrirnos un poco más los ojos y alimentar nuestras ganas de seguir viajando.
Si queréis conocer más Marruecos, continuad con mi guía de Marrakech y Essaouira. También podéis consultar Dubái y Estambul.






